Archivo | agosto, 2013

Mastropiero

8 Ago
Volvemos después de un tiempo con uno de esos rincones carismáticos que podemos encontrarnos por Madrid, en el alternativo barrio de Malasaña se encuentra Mastropiero, en la calle San Vicente Ferrer.

La sensación que tendremos al entrar a Mastropiero es que no entramos a un restaurante sino que acudimos a comer a casa de su dueña, una señora entrañable y encantadora, que en todo momento se preocupa que la gente que entra a su restaurante esté a gusto y no le falte de nada, con una delicadeza y dulzura casi maternal. La señora de origen argentino, de la cual desconozco su nombre, lleva ya más de 30 años dando de comer a todos los que acuden a restaurante y que sean muchos más…

Con una decoración muy sencilla y acogedora, el local es pequeño y dispone de bancos y mesas altas o barritas en la pared para poder comer, además de una pequeña barra.
 
¿Decoración Vintage?

Dos tamaños de pizzas, pequeña y grande, el tamaño pequeño puede ser suficiente para comer dos personas, además de ofrecer la opción de desgustar la pizza por porciones o comer sus empanadillas argentinas. La carta dispone de una variedad de unas 15 pizzas, pueden combinarse para pedir mitad y mitad, o pedirla al gusto con los ingredientes que prefieras. Las pizzas están ricas, no son las mejores del mundo, pero merecen la pena ser degustadas en tal entorno.

Como hemos mencionado, la dueña del local, estará pendiente de que todo este a nuestro gusto y una vez hayamos acabado nos ofrecerá, por cortesía, un postre… o mejor dicho, una delicia de postre, en un mismo plato: tarta de chocolate, cheesecake y el mejor dulce de leche que nunca he probado, simplemente sublime, difícil describir las sensaciones provocadas por tan delicioso dulce. Para lo más golosos debo comentar que también se pueden pedir los postres, pues están en carta, desde luego merecen ser probados, en especial el dulce de leche.

El precio bastante económico pizza pequeña, dos bebidas y el postre por cortesía de la casa sale por unos 15 euros, por lo que os recomiendo pues, que ¡no perdaís la oportunidad de visitar tan mágico enclave si os encontráis por Malasaña!

Bon appétit! 
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