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Taberna Txakolina

13 Dic
Meses después de la creación del blog, tras planteármelo varias veces y descartarlo, hoy voy a hacerlo por primera vez… ¡una mala crítica! cuyo “honor” correrá a cargo de Taberna Txakolina, que cuenta con dos locales, uno en la Cava Baja y otro en Calle de la Cruz.

Ambos locales suelen estar atestados de gente, eso nos hace plantearnos la cuestión ¿si está lleno es porque será bueno? Pues no, en este caso parece que no es así, y hablo con conocimiento de causa porque he tropezado dos veces con la misma piedra (una en cada local) por lo que no podemos hablar de un “mal día”.
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Que no os embauquen…

En el local de La Latina, nos sirvieron la cerveza en vaso de plástico cual botellón, pintxos caros, con pan precocinado, insípidos y poco sabrosos (muy bien presentados, eso sí). Mientras que en la Calle de la Cruz, simplemente eran incomibles, además uno de ellos pintxo (re)caliente, calentado en el microondas, por lo que si ya era dramática la situación, a los pocos segundos el pan era poco más duro que una piedra.

Así que, a pesar de la buena pinta del local, de lo presentable que están los pintxos y de la de gente que hay dentro, yo no lo recomendaría. A partir de aquí lo que hagáis será exclusivamente vuestra responsabilidad… pero yo ayer salí de allí mosqueado…

Bon appétit!

El Inti de Oro

11 Nov
Siguiendo con comidas del mundo la entrada de hoy es sobre comida peruana y más concretamente sobre la comida del restaurante peruano El Inti de Oro en Madrid, calle Ventura de la Vega, 12 y muy cerquita del congreso.

El local era pequeño y coqueto, sus dueños peruanos lo tienen decorado con motivos tales como fotografías, objetos, tapices, pinturas… que deben evocarles recuerdos de su tierra. El personal muy agradable y atento durante toda la comida. Nos sentaron y tomaron nota de la bebida, cerveza Cuzqueña… y junto al pan nos sirvieron un pequeño cuenco con una salsa de ají picante, intuyo para que fuésemos adaptando nuestro paladar a sus sabores.

El entrante como no podía ser de otra forma estando en un restaurante peruano fue Ceviche Mixto plato que consiste básicamente en pescado crudo macerado en ají, lima y especias, en este caso al ser mixto además de pescado contaba con pulpo y langostinos. El pescado es acompañado de cebolla morada, choclo desgranado y camote criollo o batata. Los sabores y condimentos son muy diferentes a los de la cocina mediterranea, pero son realmente deliciosos.

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Ceviche mixto…
Y de comer… Arroz chaufa con mariscos que es un plato chifas, los platos chifas son platos de origen chino que han sido incorporados a la cocina peruana. Con esto, el arroz chaufa era arroz frito y salteado, por el color intuyo que con alguna salsa de soja entre otras especias, verduras y mariscos. El resultado, un arroz muy sabroso.

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Arroz chaufa
Pescados Corvina a lo macho eran lomos de corvina salvaje, rebozados, con marisco en su salsa de toque picante y acompañado de arroz. Lo siento… no puedo identificar que llevaba la salsa, pero es un plato que recomendaría encarecidamente a cualquiera que visite este restaurante… cualquier adjetivo sería injusto con el nivel del plato.

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Corvina a lo macho…
Y más pescado… Escabeche tradicional también lomitos de corvina frito pero en este caso macerados en escabeche. Visualmente el escaveche era de color parecido al escabeche que se suele hacer por el mediterraneo, pero de aspecto algo más denso con cebolla, ají amarillo, vinagre y orégano, sin embargo el sabor era muy diferente eso sí, ¡muy rico! El plato era servido también con camote y huevo duro.

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Escabeche tradicional

Y finalmente los postres… Suspiro a la limeña que es una copa de dulce de leche, según dicen al baño María acompañado de merengue y con un toque de canela, llamativo como a cada cucharada parecía que los sabores iban evolucionando y cambiando en la boca y por otra parte Pie de limón una tarta sobre base de galleta, merengue, mantequilla y relleno de limón… ambos postres constituían una sobredosis de felicidad.

Para terminar nos invitaron a un licor típico y el importe ascendió a unos 25 euros por persona. En global una nueva y muy grata experiencia de nuevos y muy variados sabores.
Bon appétit!

Pizzaiolo

3 Jun
Tenía aún pendiente el tema de comer en un buen restaurante italiano en Madrid. Después de mucho tiempo investigando mi sensación era de que, si bien hay buenos italianos, no hay ninguno diferencial al menos en lo que a críticas en Internet se refiere. Por ello mi decisión acerca de que italiano probar se ha demorado más de la cuenta aunque la decisión final me dejó bastante satisfecho.

El restaurante elegido fue  Pizzaiolo en la calle Hortaleza, de dueños de origen siciliano (Palermu). Un local pequeño, de pocas mesas, agradable, acogedor, con una bonita decoración que hace te transportes de pleno centro madrileño a la bucólica Sicilia.


La carta es variada y poco extensa. Pedimos una botella de Lambrusco dell’ Emilia para que nos ayude en tan difícil elección… fresquito, suave y de sabor agradable nos lo sirvieron en copas pequeñitas. Catado el vino la elección era más fácil y finalmente nos decidimos por antipasto, pizza y postre para compartir.
 
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El antipasto que pedimos fue Parmegiana de estructura parecida a una mousaka o lasagna, combinaba láminas de berenjena con queso mozzarela y salsa de tomate. El queso parmesano se encargaba de rematar el plato.

Supuso un muy buen comienzo.

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Para la pizza optamos por una llamada Diavola, sencilla, con pocos ingredientes: salsa de tomate, queso mozzarella, rodajas de chorizo picante y aceite de oliva picante, la base era muy fina, ni muy crujiente, ni demasiado blanda, al punto…
Ingredientes de calidad y un sabor picante que agradecía los sorbos de Lambrusco.
 
IMG_20130527_131754El primer postre fue Tiramisú. Un bizcocho suave, esponjoso, con el toque perfecto de licor y de café. El bizcocho estaba cubierto de una capa de “espuma” de mascarpone deliciosa, con una textura tan ligera que parecía que en cualquier momento caería de encima del bizcocho y se vertería sobre el plato. Tal vez le sobraba el acompañamiento de sirope de chocolate con el que adornaban el plato.
 
Parecía insuperable pero es que el segundo postre Cannolo siciliano o postre del Padrino (de hecho son mencionados en la mejor película de la historia del cine) fue algo “cuasi” orgásmico. Este dulce típico siciliano es una masa con chocolate enrollada de forma cilíndrica, relleno de una crema(?) de ricotta endulzada y en este caso sendos trocitos de naranja amarga confitada en los extremos. Sólo por probar esta delicia merece la pena visitar el lugar.

Hasta aquí la primera recomendación de un restaurante italiano de Madrid… ¿y las vuestras? ¿cuáles son?

Bon appétit!

Casa Amadeo – Los Caracoles

21 May
Retomamos la senda de lugares castizos y con encanto. En la Plaza del Cascorro, en pleno rastro madrileño se haya Casa Amadeo – Los Caracoles, un clásico, fundada en el año 1942, del tapeo madrileño y de los días de rastro. Como bien recoge su nombre Casa Amadeo – Los Caracoles, tiene dos atractivos que son sus señas de identidad: el señor Amadeo y sus caracoles.

Al frente del negocio está el octogenario Amadeo, un tabernero de los que ya no quedan. La presencia y el control de Amadeo sobre todos los que están y todo lo que ocurre en su casa es algo digno de ver. Atento en todo momento, ofreciéndote comida cual abuela a su nieto preferido, acercándote más pan y alentándote a mojarlo en la salsa… o recitándome un tanguillo de hace décadas cuando se enteró que servidor era de Cádiz. Sólo por ver a Amadeo en acción merece la pena hacer una parada.
Amadeo, un auténtico crack…
La segunda parte del nombre: Los Caracoles o lo que en mi tierra llamamos cabrillas (que ya me echaron la bronca desde allí, por no llamarlos correctamente). Como digo a este tipo de caracol en el sur se le conoce como cabrillas; los caracoles son otra especia más pequeña y de concha más fina. Lo que no tiene nada que ver con el sur, yo no lo había visto nunca, es la forma que tienen de prepararlos y es que Amadeo cocina sus caracoles en un gran perol juntos con chorizos, tocino, codillos… y el resultado son unos caracoles bastante buenos y un caldo tipo cocido en el que Amadeo te obligará a mojar pan hasta acabarlo. Una forma bastante curiosa de preparar estos  moluscos.
Caracoles o cabrillas…
Después de los caracoles también tomamos una ración de bacalo frito con pimientos rojos. El bacalao bien rebozado, bien frito y sabroso. El pimiento rojo asado, con un agradable dulzor, y la mezcla de ambas muy, muy rica. Todo ello regado con cerveza que te la sirven en jarritas de tercio, bien tiradas y muy fresquita. Es muy famosa también su casquería zarajos, callos u oreja, pero eso tendrá que ser otro día.

He leído en diferentes foros y webs muchas quejas con los precios del sitio, a mí no me parecieron especialmente excesivos, pero dicho queda. En cualquier caso, nuestra recomendación es que aproveches un domingo de rastro para tomarte una cervecita y disfrutar de un sitio tan peculiar.

Bon appétit!


(Imagen de: http://caminandopormadrid.blogspot.com)

El Ñeru

16 May
Con más de 30 años de antigüedad el restaurante El Ñeru puede presumir de ser uno de los asturianos más antiguos de Madrid.Situado en la céntrica calle de Bordadores rara es la vez que no se encuentra repleto de gente disfrutando de su tradicional oferta gastronómica.
 
Al entrar el sitio puede parecer una pequeña tasca con sólo una barra y sin mesas, pero disponen de una planta subterránea donde está el salón del restaurante para comidas más formales, así mismo, tenéis la posibilidad de disfrutar de tapas y raciones en la barra de manera más informal.
 
Escanciando para la foto…
Ofrecen la sidra por botellas, culines o en vasos de caña(?), desgraciadamente la sidra no es escanciada al modo tradicional si no que hacen uso de un grifo para estos menesteres por lo que nos privan de ese encanto, aún así la sidra estaba bastante rica (aunque no soy un gran experto en el tema…) aquellos que sepan y/o se atrevan sí que pueden pedir una botella y escanciar ellos mismos.
 

Nos ofrecían 3 aperitivos para acompañar el culín, chorizo asturiano (éste no lo probamos), tortilla de patatas (correcta) y, cómo no, cabrales que estaba realmente exquisito. Los aperitivos no eran de gran tamaño pero para acompañar la bebida vienen genial, y a la hora de tomar un culín de sidra a medio día deben venir de lujo.

Cómo comentábamos antes, es posible pedir raciones y tapas en barra, nosotros pedimos:
 
Croquetas de cabrales: ¡espléndidas! 8 croquetazas la ración, de buen tamaño, recién fritas, nada aceitosas, en su punto de fritura, buen rebozado, con un relleno espectacular, cremoso y con el sabor del cabrales… mmmmmm, ¡una delicia!
 
Picadillo con huevos: en la zona de Cádiz el picadillo es una ensalada de tomate, pimiento y cebolla picados muy finito que suele comerse para acompañar el pescado, también se conoce como pipirrana o piriñaca. Ha cambiado mi concepto totalmente… para quienes no conozcan este plato, el picadillo es carne picada especiada, igual a la que se hace para rellenar los chorizos, sólo que no se llega a introducir en la tripa. Esto cocinado, con papatas fritas y huevos fritos  es un plato, que si bien no es ni mucho menos lo más sano que se puede comer, está realmente bueno. ¡Imprescindible comer con pan! Anotar que a pesar de ser un plato graso y de los huevos fritos y patatas estaba muy bien hecho, no cabía esperar otra cosa, nada aceitoso y sólo con la grasa propia del picadillo. ¡Un descubrimiento!
 
Picadillo con huevos…
Cómo podéis ver, salimos muy contentos de nuestra visita a El Ñeru. Lo recomendamos cómo mínimo para hacer una parada en el camino, tomar un culín de sidra y degustar su cabrales. ¡Sobre el tema fabada y comidas de cuchara esperamos poder hablar próximamente!
 
Bon appétit!
 

(Imagen de: http://www.bitsarecheap.com)

Gelateria La Romana

6 May
Aprovechando que ya mismo empieza el calor y el buen tiempo hoy traemos una entrada muy refrescante. Nacida en Rimini en 1947 hoy día nos ofrece su rico helado artesano italiano en pleno centro de Madrid, en la calle Hortaleza, barrio de Chueca se encuentra Gelateria La Romana

Con un local sencillo, bonito y cuidado con dos expositores en los que ofrecen unos 16 o 18 sabores de helado diferentes (no me he fijado si siempre los mismos o van rotando los diferentes sabores). Poseen también una sala interior por si te apetece tomar el helado o café allí mismo;  en su contra, el no disponer de una terraza que por su ubicación se les hace imposible. 
 
Los heladitos…
La presentación de los helados es muy vistosa, las bandejas colmadas y cada una con su pala por higiene y para no manchar unos sabores con otros, disponen también de helados sin azúcar, algo que no es tan común como debería pero que poco a poco se va imponiendo. 

Sobre los helados… muy buenos, cremosos , suaves y de mucho sabor. Para mi gusto a destacar sobre todo el Pistacho que está muy conseguido y por encima de todos el Biscotti della nonna o Galleta de la abuela, el cual es un gustazo que se debe probar al menos una vez. 

Además de helados ofrecen café y otro tipo de postres, crepes, creo que muffins y algunas cosas más para merendar o desayunar,  yo para el tema helados soy muy purista y siempre suelo tomar una tarrina, pero ya sabéis que en esta gelateria tenéis una buena opción para concluir un tapeo por la zona con un helado, para una merienda o para desayunar.

Bon appétit! 

Vadebaco

19 Abr
En la calle Campomanes, empezando en la plaza de Ópera se encuentra Vadebaco. Ellos se definen como bar-restaurante, aunque también podría definirse como lo que los modernos llamarían una vinoteca. La cuestión es que es un lugar muy válido tanto para tomar unos vinos como para comer,
 
La entrada, muy mona ella…
Según he podido averiguar el local está ubicado en lo que era una antigua plaza (?) por ello la entrada, más que una entrada, parece un callejón. Eso sí, todo muy cuidado y con una decoración de buen gusto, que hace del lugar un sitio vanguardista y a la vez acogedor. La parte central es la zona de restaurante, con mesitas pequeñas y aparte una gran barra y mesas altas para reuniones más informales.
 
Por supuesto, el mayor atractivo del lugar es su bodega, que hace de él una buena opción para tomar unos vinos pues ofrecen la opción de disfrutar tanto de botellas como de copas.
 
Vista de la barra y la bodega al fondo
¿Y la comida? Disponen de dos tipos de cartas la de tapas, aunque más que de tapas se tratan de raciones y la del restaurante. Bueno, dada mi predilección por las tapas y picoteo podéis intuir con que carta me quede: 
 
Las patatas bravas estaban muy bien hechas, crujientes por fuera y tiernas por dentro y una salsa brava bastante correcta,
 
Una parrillada de verduras con bastante variedad y las verduras en su punto, acompañadas de una salsa si mi memoria no me falla de queso, en cualquier caso una salsa muy sabrosa.
 
Finalmente, aunque no recuerdo el nombre de la tapa, pero era parecido a una fondeau de queso servida dentro una torta de pan, la cual se había vaciado para introducir el contenido y acompañada de fruta de temporada para mojar en el queso. Delicioso y bastante original.
 
Así pues, tenemos en Vadebaco una opción agradable, céntrica, original y con precios bastante ajustados.
Bon appétit!